Durante esos primeros días fui a visitar la Universidad de destino de mi intercambio: La Pontificia Universidad Católica de Perú.
Para mi sorpresa, la Universidad es un campus gigante, mucho más grande de lo que uno se puede imaginar al observarlo por Internet, una verdadera ciudadela, con Banco y decenas de restaurantes allí adentro.
Las áreas verdes priman entre edificios sencillos, sin embargo lo más curioso son los venados y las ardillas que cotidianamente deambulan por el campus.
La vida Universitaria de la PUCP es excepcional, entre los jueves culturales en donde las clases están prohibidas para que desarrollen una serie de manifestaciones culturales organizadas por los estudiantes, o las decenas de talles, coloquios, debates, charlas, actividades deportivas y artísticas....uno no sabe que elegir, que hacer.
Otra cosa fundamental son los almuerzos, por 3,50 soles te comes un menú completo una vez que te entregan tu tarjeta de estudiante, eso equivale a unos 700 pesos chilenos, e incluso puedes comer por menos dinero, la variedad de comida es bastante buena, lo único malo son las filas que debes hacer....lo bueno, avanzan rápido.
Quizás lo único lamentable de la Universidad, es que el día en que se toman los cursos, hay que madrugar y hacer filas enormes, ya que los cursos no se toman "on-line", sino que de forma presencial, en un trámite largo y agotador que te lleva medio día o más. El otro punto débil es que a la PUCP no puede entrar cualquier persona y cada vez que entres debes mostrar tu carnet de la universidad.
Pero lo que nadie puede negar es la calidad y calidez de sus docentes: siempre puntuales, bien preparados y dispuestos a ayudar a cada uno de sus estudiantes.
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